Contactos 10 # Robert Frank / Los Americanos 1ª parte

Lo importante es ver aquello que resulta invisible para los demás.

cleared for press / publicity

©Robert Frank

robert_frank_los_americanos_tranvia_ventanas

©Robert Frank

2 años, 48 estados, 767 rollos, unos 16000 km y más de 27000 archivos resumidos en 83 maravillosas imágenes con las que Robert Frank construye Los Americanos, un libro indispensable en la historia de la Fotografía. Este libro marca un antes y un después, un punto de inflexión por dos razones básicas: la calidad de su estética fotográfica y su extensa e intensa crítica a la sociedad norteamericana. «Mis fotografías hablan de la ansiedad y de la miseria de la gente de la periferia social, del blanco y del negro, de una desesperación a veces evidente».

En 1955, Robert Frank, consigue una beca de la Fundación John Simon Guggenheim gracias, en buena medida, a Walker Evans. El objetivo de dicha beca es fotografiar Norteamérica en todas sus dimensiones y aspectos.  Y para ello, embarca a su familia en el proyecto de la beca y recorre América de cabo a rabo durante los dos años siguientes.

De vuelta en 1957 con 28.000 fotos, la Fundación Guggenheim queda horrorizada a la vista del material que trae y decide no publicar ni exponer sus fotos. Aunque Robert Frank trata de publicar un libro con sus fotos no lo consigue en Estados Unidos. Tiene que ser en Francia. Robert Delpire publica Les Américains y, por fin, en 1959 el sello Grove Press saca The Americans con la introducción de Jack Kerouac.

El texto de Jack Kerouac, glosando las fotografías de su amigo, se reproduce íntegro siguiendo el plan primitivo que consiste en reproducir las fotos en las páginas de la derecha y las escuetas localizaciones en las páginas de la izquierda. En esta excelente edición el lector está en las mejores condiciones para contemplar y pensar un trabajo irrepetible.

Las 83 fotografías seleccionadas recogen gestos esenciales de la nervadura social norteamericana. Robert Frank muestra una habilidad excepcional para colarse en lugares en los que nadie más podría hacer una fotografía. «No fue divertido hacer The Americans. Ver toda esa injusticia, esa violencia…, a veces era peligroso. Infringía leyes estatales que ni siquiera sabía que existían. Me arrestaban los sheriffs. Entonces no tenía tanta información visual y yo no sabía lo que me esperaba en el Sur».

Su fotografía es siempre natural, no manipula ni prepara sus tomas. Sin embargo, paga un precio, trabaja en condiciones precarias de luz, con objetivos muy abiertos y lentes que se aproximan al gran angular. Al utilizar película de mucha sensibilidad los positivos salen con grano y todo ello redunda en una calidad formal inferior a la de otros coetáneos. Con todo, la melancolía, la soledad o el gusto por el dinero que reflejan sus tomas es insuperable. Si a ello añadimos su visión de las desigualdades sociales y raciales nos daremos cuenta de que tenemos entre las manos una obra imprescindible en la historia de la fotografía.

« 3 de 16 »
Referencias:
Artículo de El País
Artículo del blog Ojos de papel

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *